Catalunya o las lágrimas de Estado

Cuentan que Junqueras, tras conocer las detenciones de su gente, pasó tres días entre lágrimas y sollozos. Cuentan también que Junqueras es persona de afectos vibrantes, propenso tanto a la euforia como a reconocerse en el abismo de una existencia para la que rara vez encontramos sentido. Quién podrá reprochar a Junqueras algo de desequilibrio [...]