Del 24 de febrero al 21 de abril de 2015

 

“El Poder Constituyente” es a un mismo tiempo un manifiesto por la democracia radical, un excepcional libro de historia de las revoluciones en Occidente y un impecable tratado de teoría política. En él se plantean cuestiones cruciales para entender nuestro presente a nivel español y europeo, cuestiones que abordaremos con la profundidad y el rigor que el propio Negri despliega en el libro. Con ello tendremos la oportunidad de analizar los cambios y mutaciones que operan en el corazón del tiempo y en las luchas históricas. Y tal vez, pensarnos a través de ellas el futuro que nos espera.

Nuestro presente obliga a pensar la democracia con el máximo de radicalidad. Para ello debemos defender la política como campo abierto, como lugar de experimentación y ruptura, como espacio de profundización en la distribución del poder. El horizonte abierto por un más que probable proceso constiyente obliga de nuevo a pensar la política como un espacio de creación y en movimiento. En todo ello, la expresión directa y la potencia de transformación son el reflejo de un deseo multitudinario de justicia. Cuando la ilusión se hace revolución -diría Negri-, el poder constituyente se convierte en el motor para cambiar el estado de las cosas, de los ordenamientos políticos y de la estructura de poderes existentes.

Por primera vez desde la caída de la dictadura vivimos un momento de este tipo. Avanzamos en estos años un afuerte corriente de radicalización democrática que supera y desbarata y descompone todas las formas de Estado. Sin embargo, nadie debería caer en la trampa de asimilar el poder constituyente a una forma institucional dada o a una norma jurídica, como tampoco deberíamos pensar que la relación constiuyente-constituido se resuelve por medio de sistemas de representación, por muy perfectos que estos pudiesen parecernos.

El poder constituyente es -tal y como nos describe Negri- extraordinario, singular e irrepresentable, pues reabre permanentemente el ordenamiento jurídico constituido. Características que no hacen sino abrir muchos de los interrogantes que nos plantearemos en el curso.

¿Dónde reside ese poder, cual es su sujeto soberano?¿Qué hace que toda esa potencia de transformación se cierre en un ordenamiento concreto? ¿Cómo estas fuerzas constituyentes puedes verse capturas por la máquina de la representación, por el fantasma de la unidad, por el partido? ¿Cómo se habita la contradicción entre la necesidad de que la transformación se haga “realidad”/”praxis” y no se convierta en un Poder consitituido? ¿Es su única salida una revolución permanente?